El segundo semestre de Atlético Tucumán ratificó algo que desde hace tiempo asomaba como una señal concreta: cuando el equipo necesitó respuestas, varios futbolistas formados en el club aparecieron para darlas. Algunos ya llevan tiempo asentados, otros reforzaron recientemente a la Reserva y una parte importante de ellos pasó por el Departamento de Captación, un área que en los últimos años empezó a tener incidencia directa en la conformación del plantel profesional.
El coordinador general es Omar Vallcaneras, quien, después de pasar durante décadas por distintos equipos juveniles, hace siete años dejó de dirigir y asumió una función que consiste en detectar y elegir futbolistas, tanto entre quienes llegan a prueba como a partir de la búsqueda fuera del club.
La estructura funciona bajo la dirección de Martín Anastacio, director deportivo, y cuenta con colaboradores distribuidos en distintas zonas. Marcelo “Iguana” Zerrizuela, con pasado destacado como jugador del club, trabaja principalmente sobre Jujuy y Salta; Segundo Farías, en Banda del Río Salí, Alderetes y Lastenia; Luis Ferreyra, en Lamadrid y sus alrededores; y Santino Juárez, en Capital.
La tarea no se limita a esperar jugadores en el complejo. “Somos buscadores constantemente. Estemos donde estemos, estamos observando. Recorremos distintos puntos de Tucumán y también viajamos por el norte. Catamarca, por ejemplo, es una de las provincias que más jugadores nos provee. La búsqueda es permanente porque nunca sabés dónde puede estar el gran jugador”, explica Vallcaneras.
De esa provincia surgieron, entre otros, Nicolás “Cata” Romero, hoy en Minnesota United, y Enrique Maza Díaz, arquero que trabaja con el plantel profesional y ya tuvo convocatorias en divisiones juveniles de la selección argentina. También pasaron por captación Leonel Vega, Ramiro Ruiz Rodríguez, Nicolás Laméndola, Juan Pablo Posse, Rodrigo Granillo y Gabriel Abeldaño, todos con presencia en Primera o muy cerca del plantel profesional.
“Para nosotros es una satisfacción cuando un chico llega porque significa que el proceso dio resultado. Pero también queda la sensación de que podrían ser muchos más. Pasan jugadores con muchísimo talento que, por distintos motivos, terminan dejando el fútbol”, admite.
Después de años recorriendo Tucumán y provincias vecinas, Vallcaneras no duda de que en la región sobra materia prima. El problema, sostiene, muchas veces aparece por fuera de la cancha. “En el norte hay muchísimos buenos jugadores. Vas a cualquier club, pueblo o cancha y encontrás talento. Pero muchas veces el problema no pasa por las condiciones futbolísticas, sino por todo lo que rodea al chico: el contexto, las posibilidades económicas, la familia y la disciplina que pueda sostener”, dice.
Ese entorno también influye durante las pruebas. “Muchos llegan desde lugares con carencias y necesitan tiempo hasta sentirse cómodos y mostrar realmente lo que tienen. Al jugador del norte muchas veces le cuesta demostrar rápido el 100% de sus condiciones. Por eso hay que saber observar y no sacar conclusiones demasiado pronto.”
La búsqueda intenta empezar cada vez más temprano, aunque descubrir condiciones es apenas el comienzo. “Tratamos de encontrar al jugador desde el origen, cuando recién empieza. Y ahí también aparecen dificultades, porque cada vez hay más factores que condicionan a los chicos desde edades muy tempranas”, explica.
Según Vallcaneras, sostener una carrera exige bastante más que talento. “El chico tiene que entender desde muy joven que está iniciando una carrera deportiva. Esto requiere de entrenamiento, descanso, alimentación, responsabilidad y constancia. El talento sólo no alcanza.” En ese proceso también ubica a la familia como un factor decisivo. “El entorno puede ayudar muchísimo a que un chico siga adelante o puede terminar perjudicándolo”, asegura.
Los que quedan
Que varios futbolistas detectados por el área hayan logrado llegar hasta el plantel profesional confirma parte del trabajo realizado, aunque Vallcaneras prefiere poner el foco en quienes no pudieron completar ese recorrido.
“Uno se alegra por los que llegan, pero también piensa mucho en los que quedaron en el camino. La idea es que cada vez sean menos los talentos que se pierdan por cuestiones externas al fútbol”, reconoce.
Ahí aparece, justamente, la medida más exigente para el área: no sólo descubrir jugadores, sino conseguir que cada vez más de ellos tengan las condiciones necesarias para sostener el camino hasta Primera.